Terapias con animales, una actividad complementaria para los mayores

La terapia asistida con animales tiene numerosos beneficios en los mayores. Se ha comprobado que, en aquellas personas con dificultades de tipo cognitivo o que sufren algún problema de salud, el contacto con animales y en especial con perros les ayuda a mejorar, aportando beneficios psicológicos y físicos. Con motivo del Día Mundial de los Animales, que se celebra el 4 de octubre, en Amavir queremos reconocer la importante labor de las terapias con animales para los mayores.

 

Terapia complementaria a las tradicionales

La actividad con animales normalmente se plantea como un complemento a las terapias tradicionales del centro, como la fisioterapia o la terapia ocupacional. Se trabaja para conseguir los objetivos que se marcan desde el centro y así mejorar la calidad de vida de los residentes.

 

Gracias a la ayuda de los perros con los que se interactúa, se consigue mejorar la estimulación física y cognitiva del residente al generarse un vínculo afectivo entre el animal y el mayor. Este contacto ayuda a generar endorfinas, pero también sensaciones de autoestima y bienestar motivando un sentimiento de valía personal e incluso favoreciendo la expresión emocional de la persona.

 

¿A quién va dirigida la terapia con animales?

Este tipo de terapia está destinada generalmente a personas con deterioro cognitivo en fases iniciales. A nivel psíquico, las terapias aumentan la atención de los mayores, mejoran su percepción multisensorial, potencian el uso de la memoria y estimulan el razonamiento lógico. Por otro lado, a nivel físico, se potencia la motricidad.
Antes de la participación en esta actividad se realiza un diagnóstico y evaluación de los perfiles de los participantes y se diseñan objetivos y actividades. Normalmente se realiza una sesión a la semana dirigida por el especialista en terapia asistida para animales, quien cuenta con la colaboración de un profesional del centro.

 

Animales aptos para terapias

En cuanto a los animales, son perros adoptados hace años y provenientes de familias que no podían atenderlos. En su selección se tiene en cuenta su carácter tranquilo, sociable y con buen estado de salud. Los animales seleccionados que, gracias a esta actividad tienen una segunda oportunidad en la vida, llevan un control veterinario regular y exhaustivo y han de tener las aptitudes adecuadas para llevar a cabo su trabajo, al tiempo que están preparados y adiestrados para que su participación sea beneficiosa para los usuarios.