La práctica de la fisioterapia en las personas mayores

El próximo domingo 8 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Fisioterapia. Los profesionales que se dedican a esta disciplina son los encargados de que los mayores conserven su movilidad, su resistencia y su fuerza. Con el paso de los años y el desgaste físico que esto supone, estas capacidades se van mermando, por ello la práctica de la fisioterapia es fundamental para poner solución, prevenir o minimizar esa pérdida.
Se tiende a pensar que la fisioterapia solo debe practicarse una vez que se ha diagnosticado una lesión o una enfermedad. Sin embargo, la práctica frecuente de esta actividad supone una mejora física y mental, lo que conlleva un aumento de la calidad de vida.
La fisioterapia en la tercera edad se basa en tres pilares:

  • Fisioterapia preventiva: se trata de conseguir que los mayores tengan fuerza, equilibrio y una buena amplitud articular para reducir las posibilidades de tener un accidente.
  • Fisioterapia diagnóstica: se usa para valorar la lesión o identificar la limitación de la movilidad tras una caída. Cuando se tenga alguna molestia siempre se debe acudir al médico para que este evalúe la gravedad de la lesión y el procedimiento a seguir.
  • Fisioterapia tradicional, rehabilitación: se dedica al tratamiento de los diferentes grados de una lesión o a tratamientos de una intervención quirúrgica, entre otras cosas.

 
Los problemas de movilidad en los mayores se deben, sobre todo, a problemas en los huesos, en la columna vertebral, a nervios afectados o a hernias discales. Además, el paso de los años acentúa la pérdida de la resistencia, la movilidad, la agilidad y la fuerza. Pero la práctica de la fisioterapia aporta una serie de beneficios que pueden contrarrestar estos inconvenientes:

    • Alivia dolencias
    • Mejora la fuerza, la movilidad, la resistencia y la agilidad de cualquier parte del cuerpo
    • Evita el deterioro de músculos y tejidos
    • Proporciona un mejor desarrollo psicomotor e intelectual
    • Favorece que sean más independientes funcionalmente
    • Corrige posturas
    • Aumenta su autoestima
    • Mejora su imagen corporal
    • Reduce los niveles de estrés, ansiedad y depresión

 
En las residencias Amavir trabajamos con profesionales fisioterapeutas que ayudan a nuestros mayores a practicar una actividad física moderada que les permite mantener sus capacidades y minimizar su pérdida. Además, con la práctica de la fisioterapia se mantienen activos y mejoran su autoestima, su salud mental y, en general, su calidad de vida.