Demencia en la tercera edad

Las personas de la tercera edad que no tienen apoyos sociales y se sienten solas pueden mostrar un riesgo mayor de sufrir deterioro cognitivo debido a la demencia. En este sentido, la soledad también podría ser una reacción psicológica cuando empiezan los primeros signos de la demencia.

Para analizar cómo influye la soledad en la demencia, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam (Holanda) hicieron un seguimiento durante tres años a 2.000 personas mayores sin síntomas en el momento de inicio del sondeo. Este formaba parte de un proyecto más amplio conocido como Estudio de la Tercera Edad en Ámsterdam (AMSTEL), con el que los científicos querían evaluar los factores de riesgo para la depresión y la demencia en las personas mayores.

Los investigadores analizaron los signos de soledad y su relación con el deterioro cognitivo. Para ello diferenciaban a quienes se sentían solos de los que no tenían esta sensación aunque vivieran solos, no estuvieran en pareja o no tuvieran apoyo social.
Al cabo de los tres años que duró el estudio, el 13,4% de las personas que se sentían aisladas tenían demencia. En cambio, solo el 5,7% de las que afirmaban estar solas, pero sin sentir soledad, desarrollaron la enfermedad. Así que la soledad aumenta de forma clara el riesgo de sufrir esta pérdida progresiva de las funciones cognitivas.
Pero la investigación arrojó otras conclusiones interesantes: el 10% de las personas que vivían solas sufrían demencia al final del estudio; y solo el 5% de quienes vivían acompañadas.

La soledad, por tanto, podría afectar de manera negativa a las capacidades cognitivas, ya que las personas que se sienten solas las utilizarían mucho menos que las que tienen más relaciones sociales. Aunque también podría ser que la soledad fuera una reacción psicológica cuando empiezan los primeros signos de pérdida de la función cerebral.
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