Voluntariado en las residencias, una labor muy gratificante

Cada 5 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Voluntarios, una actividad clave para la transformación social, ambiental y económica ya que es capaz de cambiar mentalidades, actitudes y comportamientos de las personas. Las residencias Amavir son centros abiertos a la sociedad y espacios de participación de voluntariado. De ese sentimiento de contribuir a mejorar la vida de nuestros mayores, nace la colaboración entre Amavir y diversas asociaciones.

 

Voluntariado en Amavir

La celebración del Día Mundial supone una oportunidad para agradecer todos los esfuerzos realizados por los voluntarios y sus organizaciones, así como promover sus valores y dar a conocer los logros que se consiguen.

 

En Amavir siempre trabajamos con asociaciones comprometidas con las personas mayores que nos ayudan a organizar eventos y actividades divertidas para ellos. Por ejemplo, gracias a la colaboración de Adopta un Abuelo, algunos residentes de Amavir han participado en un tour para ver las luces navideñas del centro de Madrid; otro de los voluntariados habituales en nuestros centros es el de Mondelez. Los voluntarios consiguen crear un vínculo a través de la lectura: relatos cortos, adivinanzas, refranes y textos que puedan resultar terapéuticos para los residentes.

 

Las nuevas formas de voluntariado

Hoy en día existen una gran variedad de formas en que las se puede ejercer el voluntariado, todo depende del objetivo y la forma en que se realice la actividad, ya que existe tanto el voluntariado tradicional, como el voluntariado digital.

 

La colaboración entre Amavir y la asociación Adopta un Abuelo

La situación provocada por la COVID-19 hizo que hubiese que adaptarse y sustituir las visitas presenciales por acompañamiento telefónico a través de llamadas y videollamadas. Durante este tiempo, son muchas las relaciones que se han creado de manera “telemática”.  “En 2021 hemos empezado a retomar, poco a poco, la parte presencial y vuelven a tener lugar los encuentros en las diferentes residencias de Amavir”, afirma Rebeca López, voluntaria en la asociación Adopta un Abuelo.

 

¿Todo el mundo puede ser voluntario?

Trabajar como voluntario no es una tarea sencilla, pero sí es una actividad muy gratificante. Por un lado, los jóvenes aprenden muchísimo de las personas mayores, de sus historias, de sus experiencias y de sus valores. Y, por otro lado, “los mayores que participan en el programa aumentan su socialización y mejoran a nivel emocional”, subraya la voluntaria.

 

El objetivo es hacer que los mayores se sientan escuchados, acompañados y queridos.

Gracias al programa de acompañamiento telefónico no hay límites geográficos, lo que permite que se pueda participar desde cualquier parte del mundo. “Hasta el momento han participado más de 5.000 voluntarios realizando más de 40.000 horas de compañía a más de 3.500 abuelos”, apunta López.