Trastornos digestivos en las personas mayores

Sequedad bucal o xerostomía

Cuando las necesidades de energía y nutrientes del organismo no son cubiertas mediante los alimentos que tomamos aparece la desnutrición. Una de sus manifestaciones más evidentes es la pérdida significativa de peso, debido a un aporte insuficiente de proteínas (carnes, pescados, huevos, leche y derivados…) o de energía (cereales, féculas, legumbres y grasas). También influyen factores individuales como la medicación y factores psicológicos (estado de ánimo), que hacen que se rechacen ciertos alimentos indispensables o que no se coma lo que se tiene que comer.

Entre las orientaciones dietéticas que se deben seguir, hay que tener en cuenta que es frecuente que muchos de nuestros mayores se quejen de sensación de «boca seca». Esto se debe a una disminución de las secreciones digestivas, entre ellas la saliva.

La saliva es un líquido complejo, producto de secreción de las glándulas salivales. Se trata de un fluido incoloro, inodoro, algo espumoso y muy acuoso, que contiene un 99% de agua. Desempeña un papel muy importante en el mantenimiento y protección de los tejidos orales: lubrica y limpia la cavidad oral, posee propiedades antibacterianas, antivirales y antifúngicas, ayuda a la masticación, a la deglución y a la digestión, promueve el gusto y contribuye al mantenimiento y remineralización de los dientes.

Cuando existe una disminución progresiva de la producción de saliva, terminará por aparecer sensación de sequedad bucal. Esto puede ser debido a las propias modificaciones que sufre el organismo durante el proceso de envejecimiento, a ciertas enfermedades, al empleo de fármacos xerogénicos o a una mala hidratación.
Alteración del gusto y del olfato

Muchas veces los alimentos saben sosos y la percepción del sabor dulce queda disminuida. Este problema suele ser causa de rechazo de ciertos alimentos o platos, pero normalmente basta con modificar las técnicas culinarias o bien la condimentación:

  • Las salsas a veces realzan el gusto de los alimentos, conviene hacer ensayos para saber cual gusta más: bechamel, mayonesa ligera, salsas a base de hortalizas, etc.
  • Emplear hierbas aromáticas suaves: tomillo, romero, laurel, hinojo, mejorana…. y evitar las especias fuertes (pimienta).
  • Despertar el apetito y el gusto con ayuda del olfato; el aroma del pan recién hecho, un buen zumo de frutas antes de comer, enjuagar la boca con menta…