La importancia del lavado de manos

La pandemia provocada por el coronavirus ha hecho que la limpieza y la higiene cobren especial importancia en nuestra vida diaria. Entre los hábitos más importantes de nuestra rutina está el lavado de manos, algo que a priori puede parecer relativamente sencillo pero que requiere de técnica para realizarlo de forma adecuada. Es por ello, que nuestros residentes de Amavir Arganzuela asistieron a un taller impartido por los profesionales de la residencia para mejorar y aprender la técnica correcta para la higiene de las manos en el que aprendieron el proceso.

 

Pasos a seguir para el correcto lavado de manos

Utilizamos las manos continuamente para mantener contacto con otras personas, seres vivos y objetos, por lo que mantener una higiene constante es vital para evitar contagios. En primer lugar, hay que coger un poco de jabón y frotar las manos. A continuación, frotamos los pulgares y vamos cambiando de la mano derecha a la izquierda durante unos segundos. Después pondremos la mano derecha encima, cruzando los dedos y hacemos lo mismo con la izquierda. En siguiente lugar, cogemos los dedos como si quisiéramos estirar una cuerda. No podemos olvidarnos de las muñecas.

Para finalizar, juntamos los dedos y los ponemos sobre la palma de la mano contraria haciendo pequeños círculos en la zona de los pliegues y viceversa. Cuando hayamos terminado de lavarnos cerramos el grifo con el codo para evitar tocar la superficie con las manos ya limpias. Todo el proceso puede llevar unos minutos, pero no hay prisa.

 

Evita la transmisión de  otras enfermedades

En el contexto de pandemia actual el frecuente lavado de manos es una acción fundamental, puesto que este sencillo gesto es uno de los sistemas más efectivos para prevenir enfermedades y la propagación de infecciones a otras personas como puede ser la gripe común, casi desaparecida durante este año.

Las manos son la principal vía de transmisión de gérmenes, ya sea de la mano a la boca o la nariz, así como por el manejo de alimentos o agua. Adoptar este pequeño hábito e incorporarlo al estilo de vida ayuda a proteger la salud de toda la familia.

 

Nunca es tarde para adquirir el hábito

Aunque este hábito se suele inculcar desde pequeños, nunca es tarde para ponerlo en práctica. Conviene seguir esta rutina en momentos concretos a lo largo del día, como por ejemplo, antes de comer, después de ir al baño o cuando se vuelve a casa.