Hiporexia

Hiporexia, la pérdida de apetito en los mayores

Millones de mayores en nuestro país sufren del mal denominado hiporexia, o lo que es lo mismo, disminución del apetito.
Esta enfermedad no debe ser tomada en consideración como algo propio de la edad o un capricho, sino como un síntoma desencadenado por alguna enfermedad más o menos grave. Aunque en numerosas ocasiones no se puede determinar la causa, esta puede deberse a que la persona se encuentra atravesando un proceso de tristeza, soledad o depresión.
La pérdida de apetito puede ocasionar un estado desnutrición que desencadene una patología más grave, o agrave las consecuencias de una que ya se padece.
Según diversos estudios, un 90% de los mayores con más de 80 años presentan alteraciones en el apetito. Es cierto que los mayores, habitualmente, comen menos, pero esto es debido a que su actividad y necesidades físicas disminuyen y por tanto necesitan ingerir menos nutrientes.
Algunos mayores presentan pérdida de apetito debido a que perciben los sabores y olores de forma distinta por la toma de fármacos o medicación. Pero el elemento clave que produce la hiporexia es social. En muchas ocasiones los mayores han perdido a algún ser querido recientemente, o se sienten solos en su vida diaria, alejados de su familia y seres queridos de forma emocional, lo que genera un fuerte impacto en su estado de ánimo que se refleja en la ingesta de comida.
Desde Grupo Amavir se recomienda controlar la ingesta de calorías de las personas mayores y repartirlas en 5 o 6 tomas con poco volumen, incluyendo en su dieta alimentos muy nutritivos.
Otro de los problemas que presentan los ancianos que sufren esta patología es rechazo hacia ciertos alimentos, especialmente hacia la carne roja, responsable de aportar mediante su ingesta gran cantidad de nutrientes.
Ante la falta de apetito de las personas mayores, en algunos casos se puede optar por acompañar su alimentación con suplementos nutricionales para suplir las carencias de diferentes nutrientes.