Cuidar el estado físico y mental del cuidador : pedir ayuda a familiares

Muchos cuidadores han comprobado a partir de su experiencia que pedir ayuda a familiares y amigos contribuye en gran medida a hacer más agradable el cuidado y extraer consecuencias positivas del mismo, ya que supone compartir con otras personas las responsabilidades y tensiones asociadas a la situación de cuidado que precisa cada persona. La petición de ayuda en la tarea del cuidado del familiar siempre es importante, aunque no siempre es fácil. La mayoría de los cuidadores que cuentan con la colaboración de los demás han tenido que «ganársela». Pero, ¿cómo se logra la ayuda de los demás?

Los cuidadores no deben pretender hacer frente a las responsabilidades del cuidado ellos solos, pero tampoco han de suponer que las personas más cercanas les van a ayudar de forma natural. Si un cuidador no pide ayuda, es probable que no la consiga.
Sin embargo, la mayoría de los cuidadores se encuentra con obstáculos que les dificulta la tarea de pedir ayuda. Entre esos «obstáculos» se hallan, en un lugar preeminente, una serie de creencias o consideraciones que tienen los cuidadores hacia el hecho de pedir ayuda a otras personas.

Muchos cuidadores no piden ayuda a sus familiares y amigos porque:

  • Consideran que es algo que debería salir de ellos.
  • No quieren implicar a nadie en el cuidado de su familiar.
  • Creen, por distintas razones, que la responsabilidad de los cuidados principales debe ser exclusivamente suya. Los cuidadores que piensan así creen que es natural que todo el peso del cuidado recaiga sobre ellos.
  • Opinan que las demás personas están muy ocupadas con sus propias vidas y no quieren molestarles o interferir en ellas.
  • Entienden que es un signo de debilidad, que ellos deberían poder afrontar la situación por sí mismos.
  • En alguna ocasión lo intentaron y no obtuvieron buenos resultados.
  • Piensan que nadie va a cuidar a su familiar tan bien como ellos

Dicho esto, hay que tener en cuenta que puede ocurrir que algunos cuidadores hayan pedido ayuda a familiares y amigos sin obtener la respuesta deseada por parte de estos. Esto puede suceder porque la ayuda no se haya pedido de forma adecuada: exigir la ayuda o pedirla con agresividad, como si fuera algo que «debe ser así», no son estrategias recomendables para lograr el apoyo y la colaboración de familiares y amigos.

No todas las formas de pedir ayuda son igualmente eficaces. Los cuidadores que consiguen más colaboración por parte de familiares y amigos ponen en práctica algunas pautas sobre cómo pedir ayuda de forma adecuada y eficaz.

¿Qué hacer cuando resulta difícil encontrar ayuda en el resto de la familia?

En algunas ocasiones es posible que a pesar de todos los esfuerzos que hagan los cuidadores para pedir ayuda, algunas personas de la familia sigan sin estar dispuestas a colaborar o directamente se nieguen a ello. Una buena estrategia para obtener ayuda por parte de los familiares es la organización de reuniones familiares con el objetivo de distribuir las responsabilidades del cuidado entre los miembros de la familia. Otras soluciones que pueden buscar los cuidadores para conseguir la ayuda de alguien que, en principio, se niega a prestarla, son intentarlo de nuevo y pensar si hay otras personas que podrían ayudarles. Estas actuaciones aumentan las posibilidades de que consigan ayuda e incluso que se vean agradablemente sorprendidos.