Cómo pueden evitar los ancianos el golpe de calor

En el periodo estival, es fundamental extremar las precauciones y protegerse de las altas temperaturas. Esta medida preventiva es esencial sobre todo entre la población más vulnerable a sufrir deshidratación y golpe de calor, como son los niños, los bebés, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas, ya que en ellos pueden tener consecuencias más graves. Este artículo describe quiénes están más en riesgo ante la canícula estival, por qué y qué medidas ayudan a mantener la temperatura corporal a raya.

Por eso, los especialistas de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recuerdan que es vital prevenir el golpe de calor sobre todo en la población anciana. Las personas mayores, junto con los niños, responden peor a los rigores del verano. Son la población más susceptible a las altas temperaturas, se deshidratan con mayor rapidez, tienen poca sensación de sed y olvidan ingerir líquidos. Si además la persona sufre alguna enfermedad crónica, obesidad y toma fármacos, el riesgo de sufrir un golpe de calor se ve aumentado.

Los ancianos son más sensibles al golpe de calor porque tienen los mecanismos de compensación del frío y el calor enlentecidos. Además, es una población que per se no está bien hidratada, puesto que tiene alterada la sensación de , lo que hace que no beba lo suficiente. Esta situación empeora con las altas temperaturas estivales, que provoca que aumente la deshidratación, ya que el cuerpo intenta compensar esta falta de líquido con la sudoración, lo que agrava aún más la situación. Se crea, entonces, un círculo vicioso que hace que el organismo no pueda refrigerarse de manera adecuada y aumente la temperatura corporal.

Los síntomas de temperatura corporal alta o hipertermia son: dolor de cabeza, sensación de boca seca y pastosa, náuseas, vómitos, mareos, escalofríos, piel seca y enrojecida, calambres musculares en brazos, piernas o vientre, desorientación, pérdida de conciencia o confusión y ausencia de sudoración ante las temperaturas altas.

Prevenir el aumento de la temperatura corporal

Para evitar la hipertermia, los expertos señalan que es fundamental:

  • Ingerir líquidos aunque no se sienta sed: agua, infusiones, zumos de fruta y evitar las bebidas alcohólicas.
  • Seguir una dieta sana, equilibrada y ligera e incrementar el consumo de frutas y hortalizas. No tomar comidas condimentadas de digestión pesada.
  • Evitar estar en el exterior entre las 12:00 y las 16:00 horas y, por supuesto, permanecer a pleno sol.
  • No realizar actividades que provoquen esfuerzo y sudoración en momentos de calor, aunque sea recoger la cocina o arreglar el hogar.
  • Proteger la casa del calor manteniéndola fresca y ventilada. En las horas de mayor insolación lo mejor es bajar las persianas y abrirlas cuando se haya puesto el sol. Refrescar el ambiente con aire acondicionado o con ventiladores.
  • No permanecer en vehículos estacionados o cerrados.
  • Utilizar ropa ligera, ancha, de tejidos naturales (como el algodón) y de colores claros, además de usar sombreros o gorras para proteger la cabeza y gafas homologadas para el sol. Cubrir la mayor parte del cuerpo: la ropa protege del sol y contribuye a la evaporación del sudor.
  • Remojarse de manera frecuente la cabeza, la cara y la ropa.