Afrontar el horizonte

Adela Candell Bravo
Terapeuta Ocupacional
Amavir Usera (Madrid)
Las vivencias te hacen aprender día a día. Pequeños detalles en los que no te pararías cobran especial relevancia cuando los vives de la mano de tu familiar en situación de dependencia. Si esta dependencia se encuentra muy avanzada, vemos el final del camino como próximo y nuestra reacción natural parece ser evitarlo. Lejos de esto, tenemos que atender a otra perspectiva del último paso del camino: afrontar el fallecimiento como parte de la vida, aunque sea el final de ella.
Debemos apoyarnos en otros, ya sea de forma informal o bien formal. Necesitamos ciertos puntos donde poder sostener una importante carga emocional que no desaparecerá nunca, pero si se repartirá de otra manera. Hemos de saber que podemos gestionarla de forma eficiente y sana, con lo que evitaremos un duelo patológico y facilitaremos que el sosiego llegue para la persona que se marcha y para la persona que se queda.
Busquemos el apoyo mutuo, la empatía, la humanidad. Seamos la mano que acompaña hasta el final, y veamos que los esfuerzos siempre fueron positivos, aunque las decisiones fueran más o menos certeras. La buena fe y la dignidad de la persona deben ser nuestra guía. Por ende, cualquier elección y la forma en que hayas acompañado serán las mejores que pudiste dar.
Agradécete haber crecido un poco más con esta vivencia, porque contigo se queda la esencia de quién fue esa persona para ti, qué te enseñó, qué recuerdos tendrás en adelante. En definitiva, esa persona se mantendrá viva en tu recuerdo y su esencia formará parte de ti.