Dedicación, fuerza y emociones en la lucha contra el miedo

Gracias al proyecto #EsTiempoDeUnion de AMAVIR, hemos podido hablar una semana más, con profesionales y familiares que han tenido que afrontar situaciones difíciles, ya fuera por su trabajo o a través de sus seres queridos. Nos muestran su agradecimiento, su valentía, su dedicación y nos cuentan cómo se sienten en esta nueva etapa.
“Solamente podemos decir: Gracias”
Entre aplausos, Mercedes Montes y Manuel Troya, familiares de residentes de AMAVIR La Marina, agradecen emocionados a todo el personal la atención y cuidado que han dedicado a la hora de afrontar momentos tan complicados: “Su esfuerzo, su trabajo, su amor hacia nuestros seres queridos. No vamos a tener tiempo para podérselo agradecer a todo el personal, desde el primero hasta el último”, afirma Mercedes.
Y aunque desean que esta situación no se vuelva a repetir, aseguran que volverían a confiar en AMAVIR.
“He perdido 11 kilos”
La gran responsabilidad a la que se veían sometidos los directores de los centros, ha afectado directamente a su salud: “He perdido 11 kilos”, nos confiesa Alfonso Pasqual, director de AMAVIR Cartagena, “Es mucha la responsabilidad hacia nuestros residentes, fundamentalmente, y hacia nuestros trabajadores”. Alfonso temía que algún protocolo sanitario fallara y provocara un contagio entre los profesionales.
Esta intranquilidad se trasladaba a su vida personal, y nos cuenta que hoy en día no ha terminado de desaparecer: “Sigo todavía despertándome por las noches pensando lo peor, y es duro, hemos llorado muchísimo, lo hemos pasado mal”.
El miedo sigue estando presente entre los compañeros
Manel Vates, director de AMAVIR Horta nos cuenta cómo están viviendo sus compañeros esta nueva situación: “Temor sería la palabra que todos los compañeros estamos teniendo, porque incluso ahora, en una situación de calma, la incertidumbre y el miedo diario existe”, confiesa.
Ha pasado poco tiempo desde que tuvieron que poner todos sus esfuerzos para superar una enfermedad que les hizo superar sus límites. Ahora, están alerta ante la posibilidad de que pueda existir una nueva ola de contagios: “Pienso en un rebrote y me estremezco”.
 Alejados de los familiares
“Me separé de mi hija porque es inmunodeprimida” nos cuenta Emilia Martínez, psicóloga de AMAVIR Cartagena. Ella, como tantos otros profesionales que trabajan en primera línea en la batalla contra el coronavirus, se tuvieron que alejar de sus familiares: “Cuando yo supe que la gente se confinaba en sus casas y yo tenía que seguir trabajando mandé a mi hija con su padre y no la vi en todo el mes”.
Emilia ha sentido mucho miedo y preocupación por todos sus familiares. Incluso algunos de ellos, que también son sanitarios, han estado contagiados: “He sentido mucho miedo, porque el miedo a lo desconocido es muy normal y muy natural”.
“Una parte emocional”
Miguel Ángel Díaz, terapeuta ocupacional de AMAVIR Alcalá de Henares, nos cuenta que para él toda esta situación ha tenido una parte emocional que dividiría en tres: “Una sería la personal, otra la compartida con los compañeros de trabajo, y otra en los ojos de aquellos a los que hemos cuidado”.
La parte emocional con el resto de profesionales se ha reflejado en el compañerismo y la unión para afrontar juntos los momentos más duros: “No tengo nada más que palabras de admiración del extraordinario trabajo que han hecho todos y cada uno de mis compañeros”, nos relata.
En cuanto a la tercera de ellas, la dedicación y el esfuerzo por hacer sentir a los residentes el amor que no podían recibir de sus familiares ha sido esencial. Han intentado que desapareciera la distancia que les separaba y que se sintieran en todo momento acompañados.
Y en la parte personal, entre la inmensa cantidad de emociones y sentimientos Miguel Ángel se queda con lo positivo: “De todo el dolor, también ha habido luz, ha habido vida y alegría”, “salimos más reforzados, más unidos”, concluye.