La importancia de la alimentación en las personas mayores

Con el paso del tiempo aumentan las posibilidades de padecer enfermedades, tanto crónicas como agudas, y de caer en discapacidad. Por ello, hablar de salud en esta población significa situar la PREVENCIÓN en el centro del debate. En este sentido, la ALIMENTACIÓN juega un papel muy importante en el proceso de envejecer de forma saludable.
Beneficios de una adecuada alimentación. La alimentación es un factor determinante que condiciona el estado de salud de las personas mayores. No hay duda de que una alimentación suficiente en cantidad, variada, ligeramente rica en proteínas, agradable al paladar y que ofrezca todas las garantías que se enmarcan en el concepto de seguridad alimentaria proporciona una serie de beneficios: [pullQuote position=»right»]Una buena alimentación es muy importante para envejecer de manera saludable[/pullQuote]

  • Ayuda a conservar y mejorarla salud en las personas mayores.
  • Proporciona energía y nutrientes para dotar a las personas mayores de más autonomía.
  • Combate el cansancio y la fatiga ante anemias, tan frecuentes en esta población.
  • Reduce y trata numerosas enfermedades.
  • Permite una mayor recuperación ante una lesión o enfermedad.

 
Cambios que se producen con la edad y que afectan al estado nutricional
Cambios en el aparato digestivo. Con la edad se producen una serie de cambios inevitables, que afectan en la alimentación y que pueden repercutir negativamente sobre el estado nutricional de la persona mayor. Algunos cambios que actúan sobre el aparato digestivo son:

  • La sequedad de boca es un problema común en la población anciana debido a una disminución de la secreción salival. La composición de la saliva también se altera: se hace viscosa y espesa. Los efectos fundamentales de estos dos cuadros revierten en dificultades de lubricación, masticación, degustación e ingestión.
  • La pérdida de piezas dentarias y la disminución del volumen del esmalte por desgaste de las caras oclusales y proximales pueden afectar a la ingesta de alimentos.
  • Las modificaciones del sistema neuromuscular de la cavidad bucal provocan una coordinación muscular deficiente para deglutir.
  • La atrofia de las papilas gustativas (proceso que empieza alrededor de los 50 años) produce cambios en la sensibilidad a los sabores dulces y salados, lo que conduce al consumo de alimentos fuertemente sazonados o azucarados.
  • La menor flexibilidad del estómago y el retraso en el vaciado gástrico provocan saciedad temprana y mayor sensación de plenitud, lo que conlleva una menor ingesta de alimento.
  • La disminución de la motilidad intestinal, de la superficie intestinal útil para la absorción y de la capacidad de transporte de nutrientes, así como la reducción del flujo sanguíneo, disminuyen la capacidad global de digestión y absorción de nutrientes.
  • La marcada atrofia del músculo propulsor y los cambios en las células secretoras de moco provocan un tránsito intestinal más lento.
  • Disminuye la sensación de sed, por lo que es necesario asegurar la ingesta hídrica sin esperar a que la persona sienta que tiene sed.

Cambios en los órganos de los sentidos. La vista, el gusto y el olfato disminuyen con la edad; ello puede interferir en la palatabilidad de diferentes alimentos y modificar el comportamiento alimentario.
Cambios en el sistema nervioso. Con la edad, el número de las células del sistema nervioso disminuye y, a causa de la pérdida de tono de las neuronas, se produce un enlentecimiento de los movimientos y aparece el temblor senil. Los cambios en la memoria y la menor capacidad de adaptación afectarán al binomio alimentación-nutrición.[pullQuote position=»right»]Los cambios que se producen con la edad afectan al estado nutricional[/pullQuote]
Cambios psicológicos y sociales. Los cambios psicológicos y sociales que acompañan al envejecimiento pueden repercutir negativamente sobre el estado nutricional de la persona mayor. En la vejez, las alteraciones emocionales son frecuentes. Los trastornos adaptativos o las depresiones se presentan con relativa frecuencia en este grupo de población. Las causas desencadenantes pueden estar relacionadas con:

  • La esfera social: jubilación, menor responsabilidad en la familia, soledad, viudedad, menor poder adquisitivo, etc.
  • La esfera física: no aceptación de los cambios que surgen por el propio proceso de envejecer, o no adaptación a ellos.

 
Por todos estos factores,  las personas mayores requieren una adaptación  de la dieta para cubrir las necesidades de cada individuo.