Optimismo y humor positivo, el tándem perfecto para el desempeño laboral del Trabajo Social

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El optimismo y el humor positivo son dos aspectos motivacionales fundamentales para el desempeño profesional del Trabajo Social, una profesión sometida a una fuerte carga emocional. Así lo asegura el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos, que destaca la importancia de esta profesión para las familias, los enfermos y sectores conflictivos y más desfavorecidos: “Se trata de profesiones que no solo previenen o curan, sino que van más allá, tratan con las personas, las conocen y las acompañan para aumentar su calidad de vida a través de la comunicación -verbal y no verbal- y la empatía”.

Rojas Marcos considera que para persuadir, convencer, transmitir y transformar las actitudes y las pautas de comportamiento de los pacientes, “el trabajador social ha de reforzar capacidades como el autocontrol y la autoestima, fundamentales en el desarrollo de una actitud optimista ante la vida”.

Aunque el grado de optimismo tiene tintes culturales, pues “en el mundo anglosajón se glorifica el optimismo y la felicidad y en el mundo latino el valor de la queja es un instrumento de comunicación”, principalmente depende de tres factores fundamentales de la persona: la memoria, la esperanza y el estilo explicativo. En efecto, “los recuerdos de la vida, pensar que lo que deseamos va a ocurrir y nuestra forma de explicar las cosas son los elementos que fomentan la tendencia del optimista a solucionar problemas y a localizar el centro de control dentro de sí mismos”.

También el psicólogo social Eduardo Jáuregui recuerda que la risa como emoción disminuye el estrés y potencia el humor positivo, sobre todo en un trabajo donde “el profesional desciende hasta lo más profundo de la persona, donde muy pocos se atreven a llegar”. De hecho, el sentido del humor tiene unos efectos cognitivos y sociales muy marcados: “Una emoción positiva conlleva un pensamiento flexible y creativo, una ampliación de la atención, una mejor toma de decisiones, y una cercanía social… una complicidad que nos hace ser más generosos con los demás”.

Por supuesto, la risa tiene efectos positivos también en la salud mental de las personas y reduce las emociones negativas, de manera que “favorece el buen desempeño profesional para con los pacientes y entre los compañeros”. Por este motivo, es importante potenciar el humor positivo en la vida diaria, una actitud que “todos podemos desarrollar porque todos hemos sido niños y todos sabemos jugar y que con la práctica siempre se puede mejorar”.

En este sentido, desde Amavir trabajamos para que nuestros empleados puedan desarrollarse profesionalmente de manera plena y, para ello, tratamos de implementar los postulados de profesionales como Rojas Marcos y Jáuregui en nuestro desempeño diario. De esta forma y, a través de la realización de todos los que hacen Amavir, podremos contribuir a mejorar la calidad de vida de quien tanto lo merece, nuestros mayores.

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