La sordera en la vejez: ¿cómo combatir el silencio y el aislamiento?

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Cuando llegamos a mayores se producen una serie de cambios físicos que se acentúan con la edad y que pueden afectar a nuestra manera de percibir la realidad. Un caso muy frecuente es la disminución de la audición como un proceso relacionado directamente con el envejecimiento. Este tipo de sordera, más conocida como presbiacusia, se debe, sobre todo, a los cambios y alteraciones en el oído interno como consecuencia de la edad.

Uno de los primeros signos inequívocos de que este proceso ha comenzado es que nuestros mayores comienzan a responder a lo que no se les ha preguntado, llevando a pensar que pueda ser el inicio de una enfermedad mental. Pero nada tiene que ver, pues la dificultad para comprender las palabras de quien habla suele ir unido a un aumento en el tono de voz de la persona afectada sin que sea consciente de ello.

Cuando aparecen estos primeros síntomas, los mayores tienden a aislarse en sus silencios, ya que empiezan a dejar de participar en las conversaciones por falta de interacción y de comprensión. Además, estos silencios suelen ir acompañados de un zumbido en los oídos que les limita la capacidad de comunicación y aumenta más esa sensación de aislamiento.

Para evitar que eso suceda, además de que afortunadamente contamos con audífonos y otros dispositivos para la sordera que ayudan a la comunicación, es importante que el interlocutor hable siempre de frente, alto y claro, sin gritar, tendiendo siempre hacia los tonos más graves, acompañando las palabras con gestos y evitando conversaciones cruzadas y/o ruido de fondo.

Desde Amavir, consideramos que todo ello, junto con un trato cercano, cariñoso y repleto de estímulos tanto directos como ambientales, puede conseguir que las personas mayores con sordera se mantengan lejos de los largos silencios que derivan en aislamiento. Solo de esta forma podrán sentirse integrados en el entorno y en el día a día, siendo parte activa de la rutina diaria y disfrutando de una etapa más que nos regala la vida.

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