¿QUÉ LE PASA AL ABUELO? (II)

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Cómo explicar el Alzheimer a los niños de 4 a 7 años

Raquel López de la Torre

Neuropsicóloga Clínica y Psicogerontóloga. Técnico Auditor de Calidad de Amavir

De los 4 a los 7 años es normal que los niños comiencen a mostrar curiosidad por las cosas y pregunten por lo que sucede a diferentes personas de su entorno (madre, padre, abuelos…), por lo que es importante hablar dentro de la familia para que todos los miembros de la misma den la misma información al niño cuando pregunte, y así evitar discrepancias en las respuestas que se den, lo que provocaría confusión en él.

Desde edades muy tempranas es importante dejar claro que la persona mayor está enferma y por eso se comporta de una manera extraña. También es importante dar o poner un nombre a lo que está pasando, ya que cuando algo tiene un nombre es más fácil hablar las cosas y produce menos temor, con frases como “la enfermedad que tiene el abuelo/a se llama Alzheimer” o “lo que le pasa al abuelo/a se llama Alzheimer y es una enfermedad”.

Al hablarle sobre lo que pasa, se puede empezar explicando o indicando los síntomas de la enfermedad, haciendo referencia por ejemplo a los problemas de memoria que presenta el enfermo de una forma sencilla, con frases como por ejemplo “a la abuela/o se le olvidan las cosas”, “le cuesta recordar las cosas/lo que le decimos”, “el abuelo/a se olvida a veces dónde ha dejado las cosas”.

Al niño también le pueden llamar la atención los problemas de lenguaje que pueda presentar el enfermo ya que pueden interferir en la comunicación con él, por lo que para explicárselo es conveniente relacionarlo con la memoria “a veces se olvida del nombre de las cosas”.

Cuando el niño es un poco más mayor, puede preguntar también el por qué se da la enfermedad, por qué ocurre. Es importante aclarárselo de una forma clara y adaptada a su edad, señalando por ejemplo que el Alzheimer afecta/ataca al cerebro de las personas, y que dentro del cerebro está la memoria.

Una vez que esto queda claro, es necesario abordar los trastornos de conducta, si se producen, dejado claro que estos se deben a la enfermedad y no al enfermo.

También en esta etapa, como en todas las siguientes (en edades superiores), conviene explicar que, aunque el enfermo pierde muchas habilidades y puede dejar de hacer muchas cosas, siempre seguirá conservando su capacidad de querer y necesita sentir que se le quiere, por lo que le indicaremos que, siempre que sea posible, es importante seguir abrazando, besando, hablando con cariño y acompañando a la persona mayor (incluso en estados avanzados), ya que ella puede sentir nuestro cariño.

Para normalizar la enfermedad dentro de la familia, es también beneficioso según la edad del niño que colabore en la atención, cuidado del enfermo y en la estimulación del enfermo, como por ejemplo pintando juntos, haciendo puzles sencillos, cantando, viendo fotografías…, siempre en función del grado de deterioro de la persona enferma y de la edad del niño.

En esta edad, es importante que el niño aclare las dudas que pueda tener y, para ello, lo mejor es ser claros, honestos y responder a las preguntas de una forma clara.

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