Controlar el esfínter

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Los problemas de eliminación, es decir, los problemas referidos a la incontinencia urinaria y fecal, son sin duda uno de los principales quebraderos de cabeza para la persona mayor dependiente. Tanto por la carga de trabajo que conllevan como por las implicaciones psicológicas (tener que limpiar de heces o de orina lleva una relación afectiva negativa importante tanto para el paciente como para la familia), la atención a estas dificultades se ha convertido en una de las tareas de mayor importancia en los cuidados generales del paciente con incapacidad.

Por eso, se ha de intentar que el mayor sea lo más autónomo posible, prestando especial importancia a la higiene y la comodidad. Antes de establecer cualquier tipo de atención a la eliminación, es importante que valoremos la capacidad de la persona mayor dependiente de llegar al servicio, quitarse la ropa, sentarse en el inodoro, alcanzar y utilizar los utensilios para limpiarse y secarse, tirar de la cadena, volver a vestirse y lavarse las manos.

Problemas fecales

Los problemas fecales son frecuentes en personas mayores muy deterioradas, con demencia o que han sufrido una trombosis. Suele asociarse a “impactación fecal”, diarrea aguda o exceso de laxantes. Este problema es desagradable y muy angustioso, tanto para la persona mayor como para su familia (algunos enfermos con alteraciones mentales graves embadurnan con material fecal su cuerpo y los objetos a su alcance, creando situaciones difíciles). Es recomendable llevar a cabo un programa para reeducar los hábitos intestinales hasta establecer un ritmo aceptable en las deposiciones, de manera que los accidentes sean excepcionales (lo habitual es colocarlos en el retrete después de la comida y de la cena). La conducta de algunos pacientes cambia inmediatamente antes de la eliminación, se ponen nerviosos, se agitan o deambulan. El uso de pañales absorbentes es de vital importancia para mantener al paciente y al entorno limpio en todo momento.

Higiene genitoanal

Se realizará diariamente y siempre que sea preciso. Si la piel está irritada, puede ser necesario aplicar una crema protectora.

Región genital. En la mujer hay que colocar a la persona mayor en decúbito supino (boca arriba) con las piernas flexionadas. Limpiar con agua jabonosa y una gasa los labios mayores, menores y el meato urinario, de delante hacia atrás. Aclarar con agua. Secar cuidadosamente insistiendo en los pliegues, para que no queden húmedos. En el hombre hay que colocar al enfermo en decúbito supino. Limpiar con agua y jabón el pene y los testículos. Retirar el prepucio y limpiar el glande con una gasa. Aclarar con agua. Bajar el prepucio, para evitar que se produzca un edema en el glande.

Para limpiar la zona anal, conviene poner al enfermo en decúbito lateral (de lado izquierdo o derecho). Limpiar con una esponja y agua jabonosa la zona, de delante hacia atrás. Si la piel está irritada, puede ser necesario aplicar una crema protectora.

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