Cómo deben alimentarse las personas mayores ante los resfriados

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El resfriado, conocido también como catarro, es una infección menor de origen vírico que afecta a las vías respiratorias, principalmente a la nariz y la garganta, llegando en ocasiones a la tráquea y a los bronquios. Una misma persona puede contraer esta enfermedad varias veces al año, siendo las épocas más proclives para ello el comienzo del otoño, la primavera y hacia la mitad del invierno. El problema es cuando el catarro lo sufren personas mayores que ya tienen otras enfermedades crónicas o sufren algún trastorno respiratorio. Por ello, se debe prestar más atención a los niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas debilitadas que puedan verse más afectadas.

Como es sabido, el resfriado es una enfermedad que se contagia con gran facilidad, y su transmisión se produce por el contacto con las secreciones portadoras de los virus. Por desgracia, no se ha dado todavía con una vacuna eficaz para su prevención, ya que hay numerosos tipos de virus causantes de la enfermedad que mutan cada año. Como medidas higiénicas para evitarlo se recomiendan:

  • No estar en contacto con las personas que lo han contraído, sobre todo los primeros días.
  • Es importante que el sistema de defensas del organismo funcione correctamente para protegernos en caso de infección.
  • Lavarse bien las manos y secarse con una toalla diferente de la que ha usado la persona enferma.
  • Protegerse del frío y evitar ambientes muy cargados.

Es importante que el sistema de defensas del organismo funcione correctamente para protegernos en caso de infección. En esto juega un papel fundamental la alimentación que siga el anciano, ya que a través de ella se puede estimular la función inmunológica. Uno de los nutrientes más implicados en esta función es la vitamina C, cuya presencia es destacable en las frutas y las verduras. Los alimentos con mayor contenido de esta vitamina son los cítricos como la naranja, la mandarina y el pomelo, además de otras frutas como las fresas, los kiwis y el mango y verduras como los pimientos y la familia de las coles. El déficit de otros nutrientes puede originar un debilitamiento del sistema inmune y aumentar la susceptibilidad ante cualquier infección. Entre ellos se encuentran minerales como el selenio y el zinc, los ácidos grasos omega 6 y aminoácidos como la arginina y la glutamina. Las bacterias ácido-lácticas, que se hallan sobre todo en los productos lácteos fermentados, también parece que ejercen un efecto beneficioso sobre el sistema inmune. Estos microorganismos son capaces de atravesar la barrera gastrointestinal y actuar sobre la flora o la mucosa intestinal, donde expresan sus cualidades beneficiosas.

El papel de la alimentación en el resfriado

Una dieta suave, a base de alimentos nutritivos y reconfortantes, puede contribuir a mejorar el malestar general y a paliar la pérdida de apetito que puede aparecer. La alimentación debe ser por tanto variada, elaborada de forma que resulte fácil de digerir y rica en alimentos que estimulen la función inmunológica. Por eso hay que tener en cuenta las siguientes cuestiones:

– Una ingesta de líquidos adecuada es fundamental para mantener una buena hidratación en caso de resfriado. De esta forma se evita además que las mucosas se sequen y se favorece la fluidificación de las secreciones.
– Las bebidas alcohólicas y aquellas que contienen cafeína pueden causar deshidratación, por lo que se recomienda no tomarlas en este caso.
– Las bebidas calientes como caldos, sopas e infusiones pueden ser una forma apetecible y reconfortante de tomar la cantidad de líquido necesaria.

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