La cercanía, un factor importante en la elección de una residencia

0

Un factor determinante añadido en la elección de una residencia es que se ubique cerca del domicilio actual del futuro residente o de sus familiares, para facilitar que puedan visitarle. Por lo tanto, los aspirantes casi siempre solicitan una plaza con esta característica. También se debe considerar el tamaño del centro. Algunas residencias destacan por un gran tamaño, con un número de plazas que oscila entre 60 y 150; un tamaño mediano, de 30 a 60 plazas; y un tamaño pequeño, cuando disponen de menos de 30 plazas.

La recomendación de las asociaciones que ayudan a buscar residencia es que se opte por las instalaciones más pequeñas, que son comunes en los pueblos y en las áreas rurales. En ellas se estrechan más los lazos, los residentes se conocen mejor y la ayuda mutua es importante.

Los expertos recomienda buscar una residencia de tipo mediano o pequeño, donde el trato es más familiar, los residentes se conocen enseguida, no se pierden por los pasillos y la proporción de personal para cada uno de ellos es mayor. Respecto a las residencias muy grandes, en algunos países nórdicos, como Noruega o Suecia, se han prohibido porque parecen grandes hospitales geriátricos y son despersonalizadas.

Frente a estas construcciones, se apuesta por crear unidades de convivencia de personas mayores, donde residen entre 6 y 12 personas, en ocasiones incluso 20, que comparten el mismo edificio y servicios comunes, pero que preservan su independencia. Son muchos quienes defienden que se admitan y se potencien estas unidades, que promueven distintas entidades, ya que son pisos donde los mayores se juntan y cuentan con servicios complementarios que cubren la realización de las tareas del hogar, preparar la comida o hacer la cama.

El precio de la atención

Otro parámetro de búsqueda y criba es el precio, aunque no constituye ningún problema cuando una asociación sin ánimo de lucro ayuda en la búsqueda. Si los ancianos carecen de pensión, estas asociaciones reclaman una plaza en las Hermanitas de los Pobres y de los Desamparados, aunque los aspirantes al ingreso deben valerse por sí mismos.

Si las pensiones son muy bajas (alrededor de 100 euros), también se dispone de algunas opciones. Ciertas parroquias han creado centros residenciales con precios muy bajos. Los ancianos en esta situación a menudo son inmigrantes que residen desde hace más de cinco años en España, provienen de países donde las pensiones son bajas (como Europa del este) o son españoles que han vivido en el extranjero unos años (en EE.UU. o Latinoamérica) y regresan al país para pasar la vejez.

En general, en los pueblos se pueden encontrar más centros sin ánimo de lucro y pequeñas residencias donde se admite a ancianos con pagas muy bajas, mientras que los precios más altos corresponden a las localizadas en los centros de las ciudades, de mayor tamaño y que incluyen servicios médicos. Como norma general, las habitaciones para los residentes son dobles. Muy pocos pueden acceder a habitaciones individuales, que son más caras.

Peticiones y quejas

Junto con la búsqueda por criterios de salud, zona y precio, los ancianos formulan otras peticiones en el momento de buscar una residencia. Éstas son importantes para su bienestar psíquico, pero no siempre se pueden satisfacer. Muchos manifiestan su deseo de ingresar en una residencia para que les cuiden religiosas. Sin embargo, con frecuencia, las religiosas, aunque propietarias y gestoras del centro, ya no se encargan de cuidar a los ancianos.

Otros deseos para encontrarse a gusto es poder llevar consigo a su perro o animal de compañía, lo que no siempre es posible. En los pueblos, donde se cuenta con más espacio, como un garaje, es más fácil. No obstante, en general, no se acepta a los animales en las habitaciones ni en los espacios comunes.

En cuanto a la posibilidad de permanecer con el cónyuge, la norma general es no separarles, a menos que los hijos consideren que es lo más apropiado porque uno de los dos miembros es agresivo o no se llevan bien. En ocasiones sucede que uno de los dos necesita muchos cuidados, mientras que el otro no ha llegado a esa fase todavía. En estos casos, la pareja ingresa en la misma residencia, pero pernocta en habitaciones distintas.

En caso de no estar satisfechos, por cualquier razón, en la residencia que se les asigna, los ancianos siempre pueden formular una queja. Se pueden entregar hojas de reclamaciones, que las residencias se afanan en resolver antes de que la Administración tenga conocimiento de ellas. Un caso habitual es la desaparición de ropa en el armario. Cuando ocurra, se recomienda rellenar una hoja por cada prenda perdida. Todas las residencias están obligadas a tener un seguro de responsabilidad civil para cubrir ésta y otras

Publicar una respuesta

He leido y acepto la política de privacidad [bws_google_captcha]