Asistencia domiciliaria

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Antes de lanzarse a la aventura de contratar los servicios de una empresa privada o de un particular, conviene acudir a los servicios sociales del Ayuntamiento de la localidad en la que reside el mayor. La asistencia a domicilio es competencia de las administraciones públicas que, por norma general, la prestan mediante personal municipal encargado de este cometido o articulando los convenios firmados con empresas privadas o con organizaciones como Cáritas o Cruz Roja. Esta es la mejor manera de recibir asesoramiento y conocer plazos, requisitos y trámites para solicitar la ayuda.

La principal ventaja de ser beneficiario de este servicio público es contar con las garantías y el respaldo en seguridad que aporta saber que detrás de la persona que entra en casa está el Ayuntamiento u otra entidad pública. Además, es la opción más barata, las tarifas pueden ser gratuitas o representar una pequeña proporción del coste total de la ayuda.

Ahora bien, no todas las personas mayores son candidatas a la concesión de esta ayuda pública, ya que los servicios sociales exigen el cumplimiento de una serie de requisitos. El grado de autonomía para valerse por sí mismo, la existencia o no de familiares que puedan prestar ayuda y su grado de parentesco, además de la capacidad económica del solicitante, son los principales criterios que se manejan para baremar las solicitudes. Si al solicitante se le deniega la asistencia domiciliaria pública, es hora de analizar la oferta privada especializada en estos cuidados.

Personal cualificado

Si la opción es la de contratar profesionales que desarrollan su labor fuera del ámbito público, es importante no seleccionar a la ligera a la persona que va a prestar el servicio. Para hacer bien este trabajo, se requiere una preparación profesional, el cuidado de los mayores no se puede dejar en manos de cualquiera, por muy buena intención que ponga. Además, si el anciano sufre alguna enfermedad para la que es necesaria la inyección de medicamentos, la realización de curas o la manipulación de sondas, su cuidado no puede quedar bajo la responsabilidad de una persona con una formación insuficiente o sin experiencia. Hay que exigir a los candidatos que muestren referencias de los puestos de trabajo desempeñados con anterioridad y sus títulos de capacitación. Recordemos que la formación apropiada es la de Auxiliar de Enfermería, Clínico o Geriatría, así como la titulación de Ayuda a Domicilio.

La realización de entrevistas personales para conocer a los candidatos y comprobar ciertos aspectos de su personalidad ayuda a acertar en la elección. Una persona abierta, de carácter animado y tranquilo, con mucha paciencia y gran capacidad de escucha es un perfil muy apropiado. Pero lo más importante es la motivación del profesional hacia este trabajo tan particular. Es recomendable, además, que el candidato y la persona mayor que debe ser atendida por él o ella se conozcan durante el desarrollo de la entrevista porque la opinión del anciano ha de tenerse también en cuenta. Pese a que no es una tendencia dominante en el sector, ya que el número de contratos es escaso entre profesionales particulares y contratantes, conviene firmar un documento oficial en el que se formalice la jornada laboral, los servicios que el cuidador debe prestar, el sueldo que percibirá y el periodo de vacaciones que disfrutará.

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